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Cocina en la educación: conocimiento con buen sabor

Edible Education, la cocina y la agricultura en el aula de clase

Edible Schoolyard es un proyecto que integra la agricultura y la cocina con el currículo académico, proporcionando bienestar a los estudiantes y la comunidad.Leer más

La idea fue desarrollada por Alice Waters, una chef estadounidense, que fue catalogada recientemente en un artículo del TIMES como una de las cien personas más influyentes del momento, pues se ha encargado de transformar el mundo a través de los alimentos, divulgando que la comida sana es un derecho, no un privilegio.

Edible Schoolyard tiene como objetivo principal construir un currículo académico para estudiantes de preescolar, primaria y bachillerato, donde se incorpore la agricultura y la cocina, con la finalidad de que los alumnos tengan contacto con la naturaleza, adquieran hábitos de comida saludable, aprendan de dónde provienen algunos de los alimentos que consumen a diario, vean ‘en acción’ algunos de los conceptos aprendidos en clase y adquieran un compromiso con la sostenibilidad de su entorno.

El proyecto educativo se ha llevado a cabo en distintas escuelas de Estados Unidos en ciudades como New Orleans, Los Ángeles, Lake Placid, Nueva York, entre otros, cada uno de los cuales cuenta con un jardín y una cocina, donde se desarrollan lecciones académicas semanalmente, bien sea sobre ciencias, química, matemáticas, historia o humanidades.

Además, con el objetivo de inspirar a colegios del mundo entero a adoptar el modelo, en la plataforma online de Edible Schoolyard se puede encontrar información sobre esta metodología educativa, programas que hayan integrado la agricultura y la cocina en la educación y compartir lecciones que involucren la comida orgánica, entre otros.

Edible Schoolyard Berkeley (ESY Berkeley)

La primera escuela donde se implementó un programa de Edible Education fue la Martin Luther King Jr. Middle School en Berkeley, California, después de que su director, Neil Smith, contactara a Alice Waters para transformar el terreno arruinado en el cual estaba situado el colegio. De esta manera se creó un ‘jardín comestible’ y se construyó, paralelamente, una cocina tecnológica que pudiera beneficiar a los niños y a la comunidad.

En la actualidad, los maestros y estudiantes pasan aproximadamente 90 minutos a la semana en la huerta y en la cocina, donde se exploran conceptos de química, geografía e historia a través de la siembra, cosecha y preparación de alimentos. Por ejemplo, se enseñan los fraccionarios en el momento de cocinar, determinando las porciones adecuadas para cada receta, o se siembran semillas en el jardín, para entender la manera como vivían las primeras civilizaciones.  

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Adicional al currículo académico, el programa de ESY Berkeley cuenta con actividades que involucran a la comunidad, donde se motiva a las personas a cuidar el jardín y compartir con otros. Por ejemplo, entre semana hay actividades extracurriculares para que los padres cocinen junto a sus hijos y los domingos se reúnen las familias en el huerto para hacerle mantenimiento al terreno y compartir un almuerzo juntos.

Por la implementación exitosa del Edible Schoolyard Program, la escuela de Martin Luther King se ha convertido en una inspiración para otras instituciones: cada año, el colegio recibe alrededor de 1.000 visitantes quienes buscan conocer el impacto y el alcance del proyecto.

Hoy en día el ESY Berkeley tiene más de 100 variedades de vegetales, hierbas, flores, árboles frutales, entre otros, que están disponibles para los estudiantes y sus familias. Por otra parte, cuenta con cinco miembros que se encargan de mantener el jardín en buen estado, programar las actividades y organizar los eventos comunitarios, sin contar con los maestros que hacen parte del plantel educativo. Asimismo, tiene alrededor de 30 voluntarios que generosamente apoyan la labor del programa.

La metodología educativa de Alice Waters es una forma innovadora de formar a las nuevas generaciones, para que desde pequeños adquieran el compromiso de cuidar su entorno y puedan tomar buenas decisiones en cuanto a hábitos de comida saludable. Además, los estudiantes pueden incentivar su curiosidad, reforzar el sentido de la colaboración, obtener respeto por la naturaleza y apreciar los alimentos del día a día.  

Adicionalmente, el programa de Edible Schoolyard beneficia a la comunidad en distintos focos: mejora el aspecto de la localidad, crea espacios de sociabilidad entre vecinos, fomenta la preocupación por el otro y provee alimentos orgánicos a la mayoría de sus habitantes. 

Si bien aún la metodología de Edible Education está en etapa de crecimiento, se espera que en poco tiempo el modelo sea adaptado en muchos países, con el objetivo de formar ciudadanos que desde temprana edad se preocupen por su entorno, sus pares, su comunidad y sus prácticas alimenticias.

Imagen: Niños sembrando de Shutterstock

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Camila Alicia Ortega Hermida
    Obsesionada por el futuro de la educación, la relación entre el aprendizaje y la tecnología como un vehículo para transformar al mundo por medio del emprendimiento y la innovación social.