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Las Elegantes Vestiduras del Storytelling

Las Elegantes Vestiduras del Storytelling

Después de enfrentarnos ante una narrativa, lo que más recordamos es aquello que nos produjo una emoción, nos permitió crear una imagen muy clara en la mente o una combinación de ambas cosas.Leer más
Juan Manuel Rodríguez

“—¡No mires! —ladró una voz ronca.
—No… no… no… —sollozó Arya. El anciano la sacudió con tanta fuerza que los dientes le entrechocaron.
—Cierra la boca y cierra los ojos, chico. —A lo lejos, como envuelto en niebla, oyó un… un
sonido… un ruido suave, siseante, como si un millón de personas dejaran de contener el aliento a la vez. “
- George Martin, Juego de Tronos –

Después de enfrentarnos ante una narrativa, lo que más recordamos es aquello que nos produjo una emoción, nos permitió crear una imagen muy clara en la mente o una combinación de ambas cosas.
La frase “Como si un millón de personas dejaran de contener el aliento a la vez” hace referencia al momento en que decapitan a Eddard Stark, padre de Arya, me quedó grabada cuando leí esa novela, y aplica para la famosa consigna de mostrar y no contar (Show don’t tell), tan importante al momento de narrar una historia. George Martin, como buen narrador de historias, nos muestra de manera no literal, el momento en que el verdugo, le rebana la cabeza a uno de los pocos hombres nobles que quedan en los 7 reinos. Uno, con toda la información que lleva almacenada en la cabeza, sabe perfectamente que la figura literaria que utiliza, hace referencia al momento de la decapitación. La narración en primera persona, sin duda alguna, hace más vívida la escena.

Afortunadamente para lo complejo que, en ocasiones, resulta evitar ser obvios, contamos con la ayuda de las figuras narrativas; las más comunes, la metáfora y el símil. La escritora Paula LaRocque dice que esas figuras del lenguaje son como joyas que se dejan periódicamente a lo largo de un camino en el bosque, y son las encargadas de ayudar a las personas con la lectura.

Estos recursos narrativos funcionan principalmente porque afectan las asociaciones que realiza cada lector. Si alguna da resultado, se debe a que despiertan un recuerdo o experiencia, y se transforman al asimilarla con algo diferente. También porque a la velocidad en que se desenvuelve nuestra vida, nos hemos habituado a esta y son pocos los momentos en los que experimentamos plena consciencia. Los escritores, al hacer uso de estas figuras, nos muestran el mundo de otra forma, obligándonos a experimentarlo de una manera más consciente.

“El lenguaje figurado borda el manto del estilo”
– Jack Hart –

Sin embargo, a pesar de lo efectivas que pueden llegar a ser, debemos tener mucho cuidado de no abusar de su uso en una narración, pues si las utilizamos muy seguido, la audiencia se pierde en una avalancha de significados e interpretaciones, y la razón principal de nuestro mensaje no quedará clara.

Para perfeccionar el uso de figuras narrativas no queda más remedio que practicar, y esta práctica solo consiste en obligarnos cada día a narrar historias a través de cualquier plataforma o medio.

Tal vez podríamos ensayar en tierra firme el juego de las metáforas que practicaban Hemingway y Fitzgerald cuando viajaban en carro por los campos españoles. Este consistía en que alguno de los dos señalaba un objeto con el que se cruzaban por la carretera, y el otro tenía que elaborar una figura narrativa que tuviera que ver con ese objeto. Si alguno lo lograba, era su turno de señalar otro, si perdía debía tomar un sorbo de una botella de vino.

Es hora de cubrir nuestras historias con las joyas y vestiduras apropiadas.

 

Imagen: Pareja de Shutterstock.

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Juan Manuel Rodríguez
    Juan Manuel es libros, lectura, escritura y capuccino, y siempre navegará en los mares de la literatura. Es el fundador de Haki Storytelling y una persona 100% buena vibra y 100% bogotana, dos características que no necesariamente van de la mano. Estudió ingeniería Industrial, y desde hace un par de años enfocó su carrera hacía la escritura y el Storytelling.