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Tatuajes Digitales: ¿pueden llamarse tatuajes?

Tatuajes Digitales: ¿pueden llamarse tatuajes?

Los chips RFID implantados bajo la piel, se dibujan como una nueva forma de modificación corporal, que aunque se trata de incluir dentro del arte del tatuaje, representa una forma completamente distinta de expresión individual.Leer más

Luego de que en 1998 el profesor de cibernética de la University of Reading, Kevin Warwick se implantara un transmisor RFID (Radio Frecuency Identification) bajo la piel, para usarlo como control remoto de luces, puertas y dispositivos computarizados, éste empezó a ser utilizado también para identificar mascotas y almacenar información de carácter confidencial.

En agosto de este año, ampliando el rango de uso de los transmisores, el artista alemán Anthony Antonellis se implantó uno de estos dispositivos bajo la piel de su mano. Para Antonellis el chip adquiere un nuevo uso, ajeno a la simple ‘función’, y se convierte en un sistema de almacenamiento de arte, un “tatuaje digital”. El transmisor, del tamaño de un grano de arroz, con capacidad de almacenamiento de 1KB contiene imágenes y videos en diferentes formatos, que solo pueden ser vistos cuando un smartphone escanea el dispositivo. El contenido que Antonellis almacene en el chip puede ser modificado desde el celular. ¿Es posible que éstos puedan ser los tatuajes del futuro? No exactamente.

Fuente Imagen: http://www.youtube.com/watch?v=XECHcbakMIg (captura de pantalla)

Fuente Imagen: http://www.youtube.com/watch?v=XECHcbakMIg (captura de pantalla)

El arte de hacer tatuajes ha sido una tradición histórica cargada de infinidad de significados que aún muchas culturas reservan como un ritual exclusivo para sus miembros más importantes. La simbología de esta forma de comunicación personal ha hecho que desde los años 60, cuando la técnica se popularizó, los adeptos a este tipo de modificación corporal dediquen infinidad de tiempo a la planeación y diseño de sus tatuajes, para luego mostrarlos con orgullo y expresar así su individualidad al resto de la sociedad.

Ahora bien, en la cultura de la inmediatez, donde las decisiones se piensan poco y los resultados deben darse en el corto plazo, son muchos los tatuajes que provocan arrepentimiento a quienes los portan. El desarrollo tecnológico, que parece poder solucionar cualquier dilema de la actualidad, ahora propone estos chips con el aparente fin de evitar estas situaciones. Los supuestos “tatuajes digitales” son implantes que no son evidentes a la vista y que permiten cambiar su contenido tan rápido como la persona lo desee, dos características que se oponen a dos de los rasgos más importantes del tatuaje como expresión artística: ser visible e indeleble. No puede llamarse tatuaje a esta práctica.

Fuente Imagen: http://www.youtube.com/watch?v=XECHcbakMIg (captura de pantalla)

Fuente Imagen: http://www.youtube.com/watch?v=XECHcbakMIg (captura de pantalla)

Los tatuajes son marcas permanentes en la piel hechas con tinta. La permanencia como pilar fundamental del arte del tatuaje es un elemento que ya no está presente en esta nueva propuesta. Con la facilidad de cambiar la imagen o el contenido del “tatuaje” se pierde el ritual, se pierde la historia de esta cultura.

El cuerpo puede convertirse ahora en un maniquí de elementos tecnológicos, en los que se puedan cambiar sus contenidos constantemente sin ninguna significación permanente. De igual forma, tal como sucedió con la incursión de muchas otras prácticas como las cirugías estéticas y los piercings, la implantación de chips con contenidos modificables podrá causar controversia en algún momento hasta finalmente ser normalizado y adoptado por la sociedad.

Sin embargo, más allá de una discusión puramente técnica y ritual, esta nueva forma de modificación corporal reabre la interminable discusión sobre la maquinización del hombre: un tema con el que la sociedad convive a diario ya sea para ir a su favor o en su contra. De cualquier manera un mundo supersónico donde estemos llenos de chips con imágenes, códigos de cuentas bancarias, secretos de estado o recuerdos, es un regalo o castigo que la humanidad aún no está preparada para afrontar.

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Juliana Price Albornoz
    Creo en la interacción humana como principio fundamental para existir. Hoy la web nos invita a participar y agruparnos construyendo espacios colaborativos para crear un mundo mejor. Si bien pertenezco a la era digital, me apasiona descubrir todos los días que la imaginación es un recurso inagotable que permite el desarrollo de ideas sorprendentes.