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Freecycle, un movimiento sostenible que se expande por el mundo

Freecycle, el movimiento ciudadano que promueve el reuso

El Freecycle es un movimiento global que conecta a las personas para que intercambien y regalen objetos que aún se encuentran en buen estado. Leer más

A diario, cientos de electrodomésticos, productos del hogar, ropa, muebles, entre otros objetos que aún son funcionales, son desechados por sus dueños, aumentando en consecuencia el monto de material contaminante en los basureros locales.

Con el objetivo de reducir esta problemática y de fomentar el reciclaje, nació el concepto de Freecycle (Free Reuse o Free Sharing), el cual hace referencia al acto de ‘regalar’ objetos a otras personas de manera gratuita, con la finalidad de que lleguen a las manos de individuos que puedan prolongar su vida útil. Esta actividad es una práctica basada en la colaboración de los miembros de una misma comunidad, más no se centra en la donación de artículos a personas necesitadas, pues sería un acto de caridad y no un ejercicio colectivo.

Una cuestión de ‘dar y recibir’

El movimiento se constituye de pequeños grupos locales autónomos, creados con el respaldo de alguna organización de Freecycle, como Freegle, Trash Nothing o The Freeuse Network. Entre algunas de las normas que rigen la actividad de los grupos, se encuentran la prohibición de artículos ilegales, el ánimo de lucro y la falta de respeto entre sus miembros.

De igual manera, dentro del Freecycle existen dos acciones básicas: ‘Pedir’ u ‘Ofrecer’. En la primera, es importante dejar en claro qué es lo que se está buscando específicamente, esperar si en un tiempo determinado alguna persona responde a la petición y establecer un punto de entrega.

En la segunda, es recomendable que los miembros de un grupo describan de manera concreta y clara cuál es el artículo del cual quieren ‘deshacerse’, subir una foto de éste y escoger entre los solicitantes, cuál es el más indicado para quedarse con ese artículo.

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¿De dónde surge esta práctica?

El concepto de Freecycle nació en el 2003, en Tucson, Arizona, cuando el emprendedor norteamericano Deron Beal, quien trabajaba en RISE, una organización enfocada en recolectar equipos y muebles de oficina usados que después son vendidos a pequeñas empresas y familias de bajos ingresos, tuvo la idea de crear un sistema de reciclaje sostenible, que pudiera reducir el número de objetos útiles que terminan en la basura.

De esta manera, Beal empezó a enviar mails a sus conocidos, ofreciendo productos que pudieran ser funcionales para ellos. Gradualmente, la lista de contactos fue aumentando, dando paso a la conformación de un grupo de ‘amigos’ que empezaron a intercambiar distintos objetos.

En ese momento, Beal decidió fundar The Freecycle Network (TFN), una de las comunidades online más grandes del mundo, la cual ha fomentado la práctica del Freecycle en distintos países como Argentina, España, Estados Unidos, Portugal, Inglaterra, China, Perú y Colombia, entre otros, construyendo un movimiento global basado en la confianza y en la colaboración, el cual cuenta hoy en día con 5.000 grupos, 7 millones de miembros alrededor del mundo y 10 mil voluntarios como mentores de la causa.

Construyendo comunidad

Si bien uno de los objetivos principales del Freecycle es reducir el número de productos útiles que son desechados, no se puede dejar de lado los efectos secundarios positivos que trae consigo la práctica de esta actividad.

Cuando las personas se conectan a través de Internet para ofrecer y recibir objetos, están intercambiando experiencias y conocimientos, más allá de simples cosas materiales, construyendo una red colaborativa, donde se conozca y se confíe en las personas que hacen parte de la misma comunidad, con las cuales se comparten vivencias todos los días.

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Impacto más allá de lo local

Gracias a la acogida que ha tenido el Freecycle en distintos países, esta práctica ha servido también para convocar a las personas a ayudar a las víctimas de desastres naturales, dándoles objetos que en casos de emergencia son de gran utilidad. Por ejemplo, las redes de Freecycle de Estados Unidos tomaron acción inmediata después de lo ocurrido con el huracán Katrina, para entregar muebles, ropa y otros accesorios e ítems de primera necesidad a la Cruz Roja de New Orleans.

El Freecycle está contribuyendo de manera significativa al medio ambiente. Según datos de TFN, el movimiento ayuda a que alrededor de 400 millones de libras de ‘basura útil’ no terminen en los basureros, lo suficiente para reducir el número de vertederos a nivel global y de esta manera, minimizar los niveles de contaminación en el medio ambiente.

Si bien es cierto que el Freecycle ya está siendo acogido por distintas comunidades y está fomentando el voluntariado de causas socialmente responsables, aún falta un largo camino por recorrer para que esta práctica se convierta en un hábito colectivo y colaborativo, que beneficie a la sociedad, al medio ambiente y a la vida en comunidad en todas sus dimensiones.

Imagen: Shutterstock. 

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Camila Alicia Ortega Hermida
    Obsesionada por el futuro de la educación, la relación entre el aprendizaje y la tecnología como un vehículo para transformar al mundo por medio del emprendimiento y la innovación social.