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¿Cómo será Internet dentro de 25 años?

¿Cuál es el Futuro de Internet? 5 predicciones

Han pasado ya 25 años desde que Internet llegó a nuestras vidas y todos nos preguntamos ¿Qué será de él en los próximos 25? Intentamos hacer algunas predicciones al respecto.Leer más

«WWW» son tres letras que cambiaron la manera en la que vivimos. La World Wide Web introdujo una nueva forma de conectarnos con otros y trajo consigo la posibilidad de interactuar con diferentes alternativas de software y la invención de hardware para poder utilizarlo.

Muchos nombres han estado en la lista de quienes lograron establecer Internet como un sistema de comunicaciones global, pero hoy en día todos nosotros somos responsables de alguna manera de su evolución y del proceso de construcción del mismo.

¿Hacia dónde lo estamos llevando? ¿Qué va a ser de él en sus próximos 25 años? Mucho de su configuración actual puede darnos algunas pistas sobre la respuesta a estas preguntas y una visión de su futuro más allá de la fantasía que presentan las películas. Analizamos los puntos más importantes alrededor de los cuales se construirá el Internet del futuro.

Open Source

El código abierto es una forma de distribución de elementos de programación y software – específicamente de su código de fuente – que permite que los desarrolladores y programadores puedan compartir y acceder libremente a fuentes básicas de información para adoptar, mejorar o transformar en sus propios proyectos.

Este es quizás uno de los puntos más importantes para definir el futuro de la Web. Los proyectos de código abierto ha creado un ecosistema de innovación abierta que expande las posibilidades del software y da origen diariamente a miles de aplicaciones y prototipos para mejorar nuestras actividades diarias. Si bien siempre habrá quienes se resistan a compartir el código que da origen a sus programas e innovaciones, lo más probable es que dentro de 25 años esta apertura no sea la excepción, sino la regla.

El Open Source reduce costos de producción, ahorra tiempo en la escritura de código e incluso en la construcción de elementos físicos como prototipos o productos. Además, el punto más importante es la confianza pública que se deriva de la apertura de estos nuevos bienes.

Nos enfrentaremos a un catálogo en línea de herramientas que podrán ser utilizadas en cualquier campo. Al día de hoy ya podemos ver proyectos como Open Source Ecology, una iniciativa de open source alrededor de la agricultura, o el DevArt de Google, que busca impulsar artistas que no utilizan pintura o arcilla sino código y programación.

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Cultura On-Demand

La independencia de la Web llevará a diferentes sectores a adoptar el modelo ‘on-demand’ que hoy se impone en la industria del entretenimiento. Dejaremos de tener canales de distribución de contenido ajustados a una programación, para pasar a un modelo basado completamente en la demanda.

Los formatos de los contenidos serán entonces pensados para plataformas móviles más que en formatos televisivos u otros medios de difusión. Una muestra de ello es el caso de Dreamworks, quien anunció que en un futuro no muy lejano las películas y los productos que realicen, una vez hayan salido del cine, serán distribuidos y cobrados de acuerdo a las pulgadas de la pantalla en donde vayan a ser consumidos.

Así mismo, las noticias tendrán un costo de acuerdo con las necesidades e intereses individuales de quienes quieran leerlas: crearán canales cada vez más específicos y buscarán la manera de llegar efectivamente a dispositivos móviles.

Los pagos móviles serán la forma elegida por los consumidores para adquirir productos. Las plataformas como Google Wallet superarán las tarjetas de crédito y los bancos tendrán que innovar y adaptarse a un sistema de pagos en el que las tarjetas de crédito llegarán a ser obsoletas. Así mismo las plataformas de mensajería, como el caso de WeChat, se convertirán en plataformas de comercio digital y será posible encontrar cualquier producto en prácticamente cualquier aplicación, sin la necesidad de re-dirigirse a otras páginas.

Internet Of Everything

Internet no estará alojado únicamente en nuestros hogares, computadores o dispositivos móviles. El grid, el sistema interconectado de dispositivos y redes que actúa como el distribuidor de información, también estará interlazado con todas las cosas que nos rodeen, desde automóviles hasta lavadoras y cafeteras, y con todas nos podremos comunicar.

En ese orden de ideas, la conectividad estará ligada al uso de wearables (tecnología portable), que en 25 años serán de uso cotidiano, tal y como lo son las prendas de vestir.

Las actividades cotidianas estarán ligadas a la producción y al almacenamiento constante de datos gracias a estos dispositivos, desde la medicina hasta el deporte. De acá que el life-logging, es decir, la recolección constante de datos sobre las actividades diarias, pase a ser algo común y corriente.

Las interfaces, por lo tanto, tendrán que cambiar. Puede que no hallemos una estufa con pantalla táctil en 25 años, pero sí podremos ver datos de temperatura, tiempo de cocción e incluso alertas en ‘gadgets’ como Google Glass o en las pantallas de nuestros teléfonos, ya que los electrodomésticos, las calles y hasta las materas tendrán la capacidad de enviarnos información relevante en tiempo real.

El desarrollo de interfaces puede generar también la inutilización de pantallas: las proyecciones tendrán un lugar importante en la practicidad y en la reducción de costos de crear pantallas para televisores, computadores e incluso para utilizar teclados o un mouse. El futuro es táctil, pero no necesariamente de cristal.

Imagen de previsualización de YouTube

Las ciudades realmente serán ciudades inteligentes: los edificios, los automóviles, el metro, el sistema de transporte público, las instituciones, los servicios y las personas estarán comunicados los unos con los otros gracias a la producción, recolección e interpretación masiva de datos de todos los ciudadanos.

La desconexión puede llegar a ser un privilegio, es decir, tener cuartos de hotel con inhibidores de señal, cuartos en donde se pueda descansar por un determinado tiempo alrededor de las ciudades y destinos en donde el verdadero valor agregado sea estar desconectado.

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Privacidad y anonimato

Es importante entender que un Internet más abierto y libre no implica necesariamente que toda la información tenga que ser pública necesariamente. La red tiene que ser cada vez más segura y nuestra información personal contará con diferentes métodos de almacenamiento y encriptación.

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Desde ya se están trabajando en iniciativas que buscan asegurar la red, como la convocatoria que realizó Cisco para asegurar el Internet de las Cosas y existen organizaciones dedicadas a la creación de un sistema de leyes y derechos en el mundo digital como el EFF (Electronic Frontier Foundation), la organización sin ánimo de lucro líder en desarrollar y promover los derechos y libertades civiles en el mundo digital.

El anonimato hará gran parte de ello, tendencia que hoy está a un nivel de aplicaciones y de entretenimiento. Gran parte de nuestra información personal y de nuestra seguridad dependerá directamente de perfiles anónimos en donde nuestra información esté protegida.

Si bien la identidad de la persona estará directamente ligada a Internet y será, efectivamente, una sola, la privacidad será un tema importante y muchas veces controversial, especialmente cuando se habla de espionaje por parte del gobierno o de instituciones públicas.

Iniciativas como TOR han surgido para proporcionar una red que sea más segura para las personas en términos de privacidad y definitivamente serán formas de conexión clave para re-diseñar la arquitectura de la seguridad en línea.

Esa será la gran paradoja de Internet: seremos tan visibles como anónimos.

Descentralización

A pesar de la apertura que ha tenido Internet en su desarrollo, especialmente en los últimos 5 años, aún una gran parte del globo no está conectada. En 25 años lo más probable es que haya una inclusión mucho mayor gracias a proyectos como Outernet, que plantea la colocación de una red de satélites que puedan proporcionar Internet a dispositivos móviles de la misma manera en que se transmite la señal de radio, o a Internet.org, iniciativa de Facebook gracias a la cual se busca conectar a la red a quienes aún no tienen la infraestructura o los recursos para hacerlo.

Los teléfonos móviles tendrán un gran cambio pensando en garantizar la conectividad al mayor número de personas: los smartphones llegarán a ser más que los celulares comunes y corrientes (destinados a desaparecer), y estarán ligados al uso de wearabes.

Drones, satélites, globos y otros medios serán utilizados para llevar una mayor conectividad a lugares remotos del mundo que permitan que el gran depósito de información, de ideas, de música y de conocimiento sea efectivamente accesible para todos por medios distintos.

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El impacto positivo de Internet en nuestras vidas depende únicamente de nosotros mismos, ya que somos quienes lo construimos y modificamos. El uso correcto de este gran recurso debe empezar por quienes lo utilizan diariamente y no únicamente de legislaciones o prohibiciones.

Imagen: Internet en el Futuro en Shutterstock

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Santiago Arango Sarmiento
    Mucho de geek y algo de ilustrador. Aficionado del diseño y en las filas de la co-revolución. Creo en que trabajando, creando y aprendiendo en comunidad se llega más lejos.